La Pandemia Mundial – Teología Contextual

Método transcendental 

Pastor Luis E. Pérez, Iglesia de Dios Pentecostal, M.I. “Casa de Paz y Salvación”

La teología contextual viene siendo un intento, según Beavans por entender la fe cristiana desde un contexto particular. Es importante entender que cada individuo hará teología de acuerdo con sus experiencias de vida y de acuerdo con sus diferentes entornos y contextos.  Partiendo de este punto deseo expresar mi teología contextual relacionado a las pandemias mundiales y en especial al mortal virus que combate el mundo hoy, el coronavirus. (COVID 19)

Es importante saber que, a lo largo de la historia, se han presentado otras pandemias y epidemias letales que han cobrado la vida de muchos seres humanos. Es necesario diferenciar los términos de pandemia y epidemia; pandemia hace referencia a la propagación mundial de una enfermedad, mientras que epidemia es el aumento de casos de una enfermedad en una región o territorio determinado. Como referencia deseo mencionar algunas de las más mortales enfermedades con las que ha tenido que lidiar el hombre.

La Plaga de Justiniano epidemia que afectó el Imperio romano incluyendo la ciudad de Constantinopla. Los cálculos realizados estimaron que, entre 541 d.C. y 750 d.C., la población mundial perdió entre 25 y 50 millones de personas por esta plaga. La Peste Negra o Bubónica (1347 d.C. y 1353d.C.) fue una de las pestes más devastadoras de la historia de nuestra humanidad. No se pudo conocer con exactitud su impacto, pero estimaciones modernas consideran 25 millones de muertes solo en Europa, para ser optimistas. La Gripe Española (1918) después de la primera Guerra Mundial. Sus mayores víctimas fueron jóvenes y adultos saludables. También los animales sufrieron su efecto, mayormente perros y gatos.  Es considerada por muchos como la pandemia más devastadora de la historia humana, ya que en solo un año mató entre 20 y 40 millones de personas.

Otras que se pueden mencionar someramente lo son el SARS (síndrome respiratorio agudo grave) aparecida en noviembre de 2002. Esta es una neumonía atípica que se regó por China, Hong Kong y Vietnam. Ha tenido una tasa promedio de mortalidad global cercana a un 13 %. El Ébola en África en 1976 y otras como el SIDA (HIV) por sus siglas en inglés, Sika, Dengue y Chikunguña.

El nuevo huésped de nuestro mundo se llama Coronavirus (COVID 19). Este ha llegado por la puerta grande haciendo una entrada escandalosa y a su vez aterradora.
Poniendo al mundo en jaque a obligado a los gobernantes a bajar sus banderas de conquista y a entender que no son los mas poderosos. Al igual que todos los desastres naturales tales como terremotos, huracanes, inundaciones, etc. Estas epidemias y pandemias se pueden presentan en el mundo por varias razones, de las cuales solo presentare tres de ellas.

Según J. Lovelock fundador de la teoría de la Tierra como un super organismo vivo que se autorregula y quien escribió un libro titulado “La venganza de Gaia” (Planeta 2006), la tierra se está vengando de la raza humana por el descontrol y el mal uso de sus recursos. Por su parte Leonardo Boff entiende que la Tierra solo está mostrando sus síntomas de enfermedad con estas manifestaciones naturales. (Tifones, derretimiento de casquetes polares, sequías etc.)  Pero al hacer caso omiso a estas alarmas la Tierra toma sus represalias con las mencionadas enfermedades.

A todo esto, le podríamos sumar la teoría de Henry-Louis Le Châtelier (químico industrial francés 1850-1936) esta postula lo siguiente; Si se presenta una perturbación externa sobre un sistema en equilibrio, el sistema se ajustará de tal manera que se cancele parcialmente dicha perturbación en la medida que el sistema alcanza una nueva posición de equilibrio. Henri-Louis Le Châtelier teoriza que la Tierra, la cual estaba formada antes que el ser humano tenia un equilibrio, pero al llegar el hombre y utilizar sus recursos en menor o mayor manera, esta se vio obligada a compensar su antiguo equilibrio, o sea a buscar un nuevo equilibrio, a ajustarse.

Según otros puede ser la intervención humana. Son muchos los que piensan que todo esto tiene que ver con la “mano” del hombre. Ante el aumento de la población global muchos piensan que existe un plan siniestro para reducir dicha población. Se presenta el problema de la futura insuficiencia de los recursos para la supervivencia humana. El mundo ha sido testigo de las grandes oleadas de muertes que cada una de estas pandemias ha dejado en el recuerdo de quienes han escapado.

Por último, se puede incluir la posibilidad de que Dios esté presente en el asunto como remitente de la plaga. Esto no debe de sonar incoherente ni espantoso. En las Sagradas Escrituras se aprecian muchas ocasiones en las que Dios envió plagas para la liberación de su pueblo o en retribución de malas acciones de los hombres. Ese es el caso de las famosas y muy estudiadas plagas de Egipto. Fuero diez plagas con un saldo muy alto en fauna, flora y vidas humanas. En el libro de Apocalipsis vemos nuevamente la acción de dios en retribución a la desobediencia humana. Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos. Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación. He aquí, yo la arrojo en cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella. Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras. Apocalipsis 2: 20-23 (Mensaje a la iglesia de Tiatira. (Reina y Valera 1960).

Ciertamente la Tierra fue creada en principio para que el ser humano la habitara. Dios le concedió la misión al ser humano de ser mayordomo de la Tierra pues seria su lugar de habitación. Es de suma importancia entender que es una responsabilidad hacer un uso correcto de los recursos naturales. El no hacerlo (como ha pasado) es en mucho la respuesta de nuestro planeta. El cuidar del mundo es tarea de todos. Esta es nuestra casa por ahora. Nuestras distintas teologías son maravillosas, pero tenemos que incluir una teología ecológica en pro de nuestro deber social y cristiano. No hay duda de que la maldad existe y no descarto la posibilidad de “mano criminal” en algunas pandemias o desastres naturales. Quizás les llame la atención auscultar sobre proyectos como el HAARP. El dispositivo principal de la Estación HAARP es el Instrumento de Investigación Ionosférica IRI, acrónimo de su nombre en inglés Ionospheric Research Instrument, un potente radiotransmisor de alta frecuencia que se emplea para modificar las propiedades electromagnéticas en una zona limitada de la ionosfera.  (Cambios de clima)

Por otro lado, no hay duda de que Dios tiene soberanía sobre todo y ha demostrado “meterse” en la historia de la humanidad. Dios hace como quiere y cuando quiere y nadie le puede impedir ni refutar. Dios no cambia, es el mismo por los siglos y si castigó en el pasado, castiga en el presente y profética y escatológicamente hablando castigará en el futuro. Nos resta a nosotros hacer nuestro trabajo, ser buenos mayordomos de lo que Dios como casa temporal nos ha dado. En los planes originales de Dios nada de esto estaba incluido, todo llega como consecuencia del pecado. Por ende, Dios no es el culpable de nada. Después de un simple análisis de sucesos tengo que llegar a la conclusión dentro de mi teología contextual que de alguna manera nosotros y solo nosotros somos los culpables. Sea por mal uso de recursos, por “mano criminal” humana o por desobediencia a Dios.

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