El Ministerio de la Mujer a través de la Historia

Pastor Luis Enrique Pérez Cruz

IDDPMI, Mora, Isabela

 

“Ahora mis sufrimientos son solo míos. Mas cuando tenga que enfrentarme a las fieras habrá otro que vivirá en mí, y sufrirá por mí, puesto que yo estaré sufriendo por él”.[1]  

Introducción

A través de todos los tiempos Dios ha mostrado sus propósitos para con los seres humanos. Dentro de todos estos divinos propósitos las mujeres han tenido un papel especial. El ministerio de la mujer ha transitado victorioso por las calles de la historia llegando hasta nuestros días. En esta presentación mostraré de forma somera lo que ha sido el ministerio de la mujer a través de la historia.  Presentaré mujeres que fueron figuras claves a través del Antiguo Testamento, Nuevo Testamento, en la era moderna y en el Concilio de la Iglesia de Dios Pentecostal Movimiento Internacional, del cual soy pastor. A diferencia de las culturas, las que a través del tiempo han minimizado el sitial de la mujer en el ministerio, Dios ha permitido que estas jueguen un papel protagonista en los momentos claves de la historia. Por su parte, Jesús en su ministerio también lo hizo. Las mujeres fueron parte esencial de su ministerio, incluso le sostenían. Hoy día también observamos grupos en los cuales se limita el ministerio de la mujer, tristemente por malas y erroneas interpretaciones bíblicas. Mas allá de esto el ministerio de la mujer ha sido uno de mucha bendición para la Iglesia de todos los tiempos. La historia cuenta los grandes avances que ha tenido el reino de Dios en esta tierra gracias al ministerio de mujeres llenas del Espíritu Santo. En este sencillo trabajo presentaré algunas de estas guerreras de Dios. Presentaré lo que ha sido el ministerio de la mujer a través de la historia.

El ministerio de la mujer a traves de la historia

La aportación de las mujeres a través de la historia ha sido de vital importancia. Desde los comienzos de la humanidad la mujer ha jugado un papel significativo y a la vez decisivo. Una de las tareas de mayor importancia para la mujer fue ser el instrumento elegido por Dios para la propagación de la raza humana. Desde el principio la mujer tuvo un lugar especial en el ministerio. Tan temprano como en el libro de Génesis, luego de la caída del hombre y la mujer, tras el engaño de Satanás, se observa la poderosa promesa de redención, la cual llegará a través de la semilla de Eva (Genesis 3: 15).  Esto es, haciendo alusión a Jesucristo. Se debe tener presente que cuando se menciona el término “ministerio” no solo se debe de limitar a posiciones eclesiásticas. En definición ministerio es un servicio, una encomienda. En el correr de los tiempos y las historias han sido muchas las mujeres que han tenido grandes encomiendas y han destacado en sus ministerios.

Mujeres en el Antiguo Testamento

Aunque en el tiempo del Antiguo Testamento la condición de la mujer era inferior a la de los hombres, esto no por orden divina sino por la cultura, hubo en este tiempo mujeres que sobresalieron en gran manera. Una de ellas fue Débora, profetisa y juez de Israel, que impartía justicia bajo la palmera, entre Ramá y Betel (Jueces 4). En un momento determinante de la historia del pueblo de Israel Débora tuvo un ministerio de mucha importancia. No se puede pasar por alto grandes mujeres de este período que fueron protagonistas en los eternos planes divinos de redención. Mujeres como Eva, madre de todos los vivientes, como mencioné anteriormente. Sara la mujer de Abraham, estéril, ella obtuvo el favor de Dios para traer al mundo al hijo de la promesa, Isaac. Ruth vio la bendición de Dios y se convirtió en la bisabuela del rey David.

Ana, también estéril, fue visitada por la providencia divina y vino a ser madre del primer juez de Israel, Samuel. Ester se convirtió en reina y fue utilizada por Dios para salvar a su pueblo de las maquinaciones de Amán ante el Rey de Persia. Estas mujeres maravillosas ejercieron grandes ministerios, grandes servicios en la era del Antiguo Testamento.

Mujeres en el Nuevo Testamento

En la cultura del primer siglo, cuando comenzó el cristianismo, la figura de la mujer contaba muy poco en la sociedad. La mujer no tenía voz ni voto, como decimos en la actualidad. Eran totalmente subyugadas a sus maridos. No podían acercarse a ningún hombre. No podían hablar con ningún hombre en público. No podían ocupar ningún puesto político ni nada por el estilo. Incluso en el templo y en las sinagogas las mujeres tenían que estar aparte de los hombres. Todo esto eran costumbres humanas que distaban mucho del plan de Dios para con las mujeres. Pero dentro de los círculos más íntimos del cristianismo no era así. Muchas fueron las mujeres que jugaron un papel muy especial ministerialmente hablando. Como resalta el teólogo Hans Kung: El cristianismo desde el comienzo mismo no solo fue un movimiento de varones, sino una historia también de mujeres, que siguieron a Jesús. La praxis de Jesús, de llamar también a seguidoras era poco convencional y contradecía las estructuras patriarcales imperantes.[2] No era lo acostumbrado, no era lo usual, pero para Jesús las mujeres eran y son tan valiosas como los hombres. No puedo referirme a esta época sin hacer una mención especial en lo que concierne al ministerio de la mujer. Me refiero a María, la madre de Jesús, el Señor y Salvador del mundo. La Biblia resalta que ella fue elegida entre todas las mujeres y a mi entender tuvo el ministerio más grande y maravilloso que mujer alguna en todos los tiempos haya tenido. Su gran ministerio no solo fue ser el vehículo divino para que Dios se encarnara en la persona de Jesús, sino que su gran ministerio fue criar a Jesús. Su ministerio fue educarlo, fue consolarlo quizás en sus momentos de angustia.  También la carga, lo más doloroso de su ministerio fue verle morir en la cruz por los pecados de la humanidad.

En el Nuevo Testamento también podemos observar mujeres como Ana la profetiza, como lo cita el evangelio de Lucas (Lucas 2:36-38). Lucas, en su Evangelio, cita y recoge el testimonio de los pocos testigos que consiguieron ver al Mesías, cuando aún era un infante recién nacido: siendo estos sus padres, María y José, los ángeles, los pastores, Simeón y Ana, de la que dice daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención de Israel. Ya en el ministerio de Jesús vemos a María Magdalena, de la que el Señor expulsó siete demonios y luego, atraída por la misericordia de Jesucristo, se convirtió en una de las mujeres valientes que asistían a Jesús. Fua esta mujer la primera persona a la que Cristo habló después de su resurrección.

Una de las mujeres más famosas que se muestra en el ministerio de Jesús lo es la mujer samaritana, cuyo nombre no conocemos. El evangelio de Juan muestra como Cristo alteró su ruta y se desvió a Samaria. Su necesidad de pasar por aquel lugar ignorado por los judíos, incluso por los discípulos, era otorgar un ministerio a aquella rechazada mujer. Una mujer que había sido aplastada por las discriminantes leyes de aquel tiempo, como eran la Ley del Levirato (Dt. 25:5-10) y Las Cartas de Repudio (Dt. 24: 1). El impacto de lo vivido aquel día en aquel pozo hizo de aquella mujer una predicadora de Jesucristo al proclamarlo a su pueblo samaritano.

Sobre esto comenta el Dr. Rodolfo Blank lo siguiente: La samaritana que había venido al pozo a buscar agua para llevar al pueblo, deja ahora su agua en el cántaro y lleva al pueblo un agua mejor, un agua viva que salta para vida eterna. La samaritana comparte con los de su pueblo la misma agua de vida con que Jesús había refrescado su sed.[3] Otra mujer del Nuevo Testamento fue Lidia quien con un corazón hospitalario facilitó la entrada del cristianismo en la Europa de entonces, al acoger y proteger en su hogar a los discípulos que necesitaban donde refugiarse. Lidia acogió a estos hombres, les sirvió generosamente. El servicio también es un gran ministerio. La Biblia dice lo siguiente; Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor.[4] Del mismo modo las hermanas de Lázaro mostraron su ministerio sirviendo y atendiendo a Jesús en su casa. Allá en Betania Cristo encontraba un hogar de amigos en los que podía confiar y un lugar donde encontrar reposo. Por otro lado, en la carta a los Romanos, al final vemos la recomendación que da el apóstol Pablo para que reciban a la hermana Febe y enfatiza en su ministerio de Diaconisa. “Os recomiendo además nuestra hermana Febe, la cual es diaconisa de la iglesia en Cencrea”.[5] Así que las mujeres han tenido lugares de relevancia en todos estos ministerios. Ellas han sido una muy valiosa aportación para las comunidades de fe de todos los tiempos.

Mujeres en el ministerio en la era moderna

En esta era moderna, al igual que en las épocas anteriores el ministerio de la mujer seguirá su rumbo imparable hacia los propósitos divinos para la humanidad. Una de estas mujeres que fueron protagonistas en grandes ministerios lo fue María Woodworth Etter. La hermana María nació en 1844 en una granja en Lisbon, Ohio. Fue una evangelista que tuvo mucho renombre en su época. Tras el llamado ardiente de Dios predicó la palabra con denuedo y pasión. Fueron muchos los que llegaron a los pies de Jesucristo mediante su ministerio. Uno de los momentos más difíciles de su ministerio fue cuando predicó en un lugar conocido como La Cueva del Diablo. Relata una de sus biografías: Durante tres días. María predicó y cantó. Nadie se movió. Finalmente, el cuarto día, ejerció su autoridad espiritual por medio de la intercesión y destrozó el principado demoníaco que gobernaba La Cueva del Diablo. Oró para que Dios mostrara en gran manera su poder para romper la dureza y la formalidad de la gente, y esa noche, durante toda la reunión, hubo personas que se arrepentían, llorando, ante Dios. Fue la mayor manifestación de la presencia de Dios que la ciudad hubiera experimentado jamás.[6]

Otra mujer que tuvo un gran ministerio lo fue Aimee Semple Mcpherson. Aimee fue una mujer zagas. Nació el 9 de octubre de 1890, cerca de Salford, en Ontario, Canadá. Su ministerio fue uno que en verdad vale la pena estudiar y analizar profundamente. En realidad, Aimee fue una pionera espiritual que preparó el camino para el resto de nosotros y debería ser considerada en gran parte responsable de la manera en que demostramos el cristianismo en la actualidad. Aimee desafió todas las probabilidades. La historia de su vida la muestra como una mujer dramática y llena de vida.[7] Aimee vivió durante el pico del movimiento pentecostal con todas sus reglas religiosas, cuando las mujeres en general no eran aceptadas en el ministerio.

En su ministerio Aimee era impulsiva y atrevida. Hacia lo que fuera necesario para captar la atención de las personas y que estas llegaran a los caminos de Dios.[8] Se sentaba con publicanos y prostitutas”, y se mostraba en lugares donde un cristiano común habría temido ser visto. Los pobres, los comunes, los ricos, todos la amaban por eso, y aparecían en sus reuniones de a miles.[9]  “La hermana” como todos cariñosamente le decían, en el año 1922 construyó un templo con capacidad para cinco mil personas. Lo impresionante de esto es que se vivían los momentos de la Gran Depresión. En 1923 creó el Instituto Bíblico Faro del Evangelismo Cuadrangular Internacional. Creó un coro de cien voces y una banda de bronce de treinta y seis músicos. Dios la usó poderosamente en sanidades. Su ministerio se extendió a niveles internacionales. Muchos famosos asistían a sus cultos. Sus testimonios eran impactantes. Definitivamente fue una de las mujeres, sino la de más influencia de ese tiempo dentro del pentecostalismo. Son muchas más las cosas que se pudieran resaltar de la hermana Aimee, pero la brevedad de esta reseña no lo permite. Realmente esta hermana tuvo un ministerio poderoso para la gloria de Dios.

Otra de las mujeres que tuvo un gran ministerio en esta época moderna lo fue Kathryn Kuhlman. Nació el 9 de mayo de 1907. Su ministerio, único, cambió el énfasis en el cuerpo de Cristo, que pasó de la demostración externa de los dones sobrenaturales del Espíritu Santo, nuevamente al Dador de los dones: el Espíritu Santo.[10] Su ministerio comenzó en 1928 cuando un pastor le ofreció la posibilidad de predicar en un pequeño salón de billar el cual había sido arreglado para que fuera un local para cultos. En los inicios de su ministerio pasó grandes necesidades. En una ocasión tuvo que dormir en un gallinero, pues era el único lugar disponible en la casa de unas personas que la hospedaron mientras predicaba. Kathryn no estaba afiliada a ninguna organización denominacional. No contaba con el apoyo de nadie, pero su confianza en el Dios que todo lo puede y que todo lo suple era admirable. Esto la motivaba a continuar hacia adelante. Su ministerio continuó creciendo y en febrero de 1935, un 30 de mayo se inauguró el templo llamado Tabernáculo del Avivamiento, en la ciudad de Denver, Colorado. El templo tenía capacidad para dos mil personas. Los años que siguieron fueron unos de mucha prosperidad y bendición en el ministerio de Kathryn. Eran miles los que asistían a sus reuniones. Además de esto se hacía tarea evangelística en los hogares de ancianos y en las cárceles. Luego, Kathryn inició un programa de radio llamado “Sonriendo”. Kathryn fue otro ejemplo del ministerio de las mujeres en la historia.

Mujeres en el ministerio en la Iglesia de Dios Pentecostal M.I.

Una de las pioneras del Pentecostés en Puerto Rico lo fue la hermana Lena S. Howe. Esta hermana estuvo en el equipo de trabajo del pionero Juan L. Lugo junto a otros ministros de Dios como lo fueron Salomón Feliciano, Aguedo Collazo, Francisco Ortiz, padre, Francisco Ortiz, hijo, Helena Félix, Frank y Aura Finkenbinder, entre otros. Lena S. Howe fue la pastora del primer templo de nuestra denominación Pentecostal en Puerto Rico. Este fue el templo que se construyó en la Parada 22 en Santurce, Templo en el que hoy en día pastorea el Reverendo Hernán Rivera Rivera, primer vicepresidente de nuestra Organización.  No existía diferencia ni preferencia en el ministerio. Que fuera mujer no representaba obstáculo alguno. Incluso esta hermana fue ayudada en las labores de construcción por ministros varones con el fin de que esta obra creciera para la gloria de Dios. De esta manera lo relata el historiador David Ramos Torres: “En un gesto digno de comunidad cristiana, la iglesia de Ponce, bajo el pastorado de Lorenzo Lucena, les prestó a los hermanos de Santurce la cantidad de $357 de su pequeño fondo de construcción”.[11]

Tristemente la historia de la participación de las mujeres en el Ministerio en esta época es muy escueta. Pero no puedo dejar de mencionar mujeres que fueron claves en el crecimiento de nuestra Organización y que, aunque las páginas de los libros no reseñen su valiosa labor, al nivel que debieran, los libros del cielo lo narran con letras de oro. Estas fueron: Helena Félix, Dionisia Feliciano, Santitos Ortiz, Antonia Laguer, Nicolasa Días, Julia Camacho, Carmen Ortiz, Julia Báez, Elena Flower, Aura Finkenbinder, entre otras.

En estos tiempos la figura de la mujer continúa siendo muy importante dentro del ministerio. Son muchas las mujeres que Dios ha usado poderosamente como instrumentos para consolar, edificar y exhortar. Por otro lado, un ministerio que muchos pasan por alto es el de la enseñanza. La enseñanza es uno de los ministerios de mayor importancia. En mi opinión, es la base de todo ministerio. Nadie puede ejercer un ministerio si no tiene la preparación para hacerlo. Pues la enseñanza es uno de los ministerios que registra la Biblia. El escritor a los Efesios comentó: “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.[12] Muchas mujeres se han preparado formalmente en las Sagradas Escrituras e imparten el conocimiento. Somos muchos los ministros que hemos sido alimentado con el pan de la enseñanza, y esto por mujeres entregadas a la obra. Creo pertinente mencionar algunas como ejemplo de esto. La Profesora Lcda. Aixa L. González Candelaria, Dra. Laura Espada, consejera y educadora, Dra. Luz M. Rivera Miranda, Reverenda Dra. Luz M. Rodríguez Otero, entre muchas más. El ministerio de la enseñanza continuará firme y contando con grandes mujeres dentro de sus filas.

Hoy en día en nuestro Concilio, Iglesia De Dios Pentecostal M.I. muchas mujeres ocupan cargos ministeriales, incluso dentro de la pastoral. Entre ellas se encuentran las pastoras María Martell en Isabela, Ana Torres en San Sebastián, Marta Cordero en Rincón, Elizabeth Zayas en Fajardo y muchas más. Mujeres que han sido de mucha bendición en el ministerio pastoral. Como mencioné anteriormente, el ministerio no se limita a la pastoral. Pensar eso significa limitar y minimizar los ministerios dados por Dios a los seres humanos. Haciendo esta salvedad, los ministerios son muchos y las mujeres no se han limitado en su trabajo. Al igual que antes, hoy son muchas las mujeres que ocupan diversos ministerios tales como:  Coordinadoras de ASPEN en sus distritos, como es el caso de la hermana Sonia Colón. Otras se destacan en el área de la consejería. En el Comité Ejecutivo de nuestra Organización la persona que ocupa el puesto de la secretaría es una mujer, la Reverenda Olga I. Rivera Acevedo. También tenemos mujeres que ocupan puestos de líderes de regiones como lo es el caso de la Obispo de Noemí Soto quien ocupó el cargo en la Región Atlántico Medio y la Obispo Luisa García, actual Obispo de la Región de Nicaragua. Como estas, son muchas más las mujeres que han formado y forman parte de los que llamamos el ministerio de la mujer.

Conclusión

He presentado como Dios ha utilizado a mujeres llenas del Espíritu Santo para desempeñar diversos ministerios a través de la historia. Estas siervas del Señor han llevado a cabalidad sus encomiendas. Tristemente muchas han sido objeto de menosprecio, burlas, limitaciones, discrimen y muchas otras cosas más. Si viajamos a la era de los mártires, en los primeros siglos del cristianismo, veremos que fueron muchas las mujeres que se unieron a estas sangrientas pero gloriosas listas. Mujeres que ofrendaron sus vidas en aquellas persecuciones. Estas mujeres también fueron torturadas, azotadas y despedazadas en la arena del Coliseo romano. Tal fue el caso de las jóvenes Perpetua y Felicidad, mártires del cristianismo en el año 203 y el más famoso de los martirios de esa época. Sin embargo, nada de esto ha logrado detener a las mujeres en su asignación. El amor, la pasión, la entrega y el compromiso que estas y otras tantas mujeres han tenido para con la obra de Dios ha sido titánico y digno de reseñarse. Por tanto, nadie debe de tener en poco lo que ha sido el ministerio de la mujer a través de la historia.

Bibliografía

Blank, H. R. (1999). El Evangelio según Juan . St. Louis, Estados Unidos: Editorial Concordia.

González, J. L. (2009). Historia del Cristianismo, Desde la Era de los Mártires hasta la Era Inconclusa . Miami, Fl.: Edutorial Unilit.

Kung, H. (2002). La mujer en el cristianismo. Madrid, España: Editorial Trotta.

Liandon, R. (2013). Los Generales de Dios. Buenos Aires ,Argentina: Editorial Peniel.

Santa Biblia Plenitud. (1994). Nashville, TN: Editorial Caribe.

Torres, D. R. (1992). Historia de la Iglesia De Dios Pentecostal, M.I. Puerto Rico: Editorial Pentecostal.

[1] González, J. L. (2009). Historia del Cristianismo, Desde la Era de los Mártires hasta la Era Inconclusa . Miami, Fl. Edutorial Unilit. p. 105  Respuesta de la joven Felicidad a su carcelero,  cuando este, viendola quejarse por sus dolores de parto le preguntó cómo esperaba tener el valor para enfrentarse a las fieras.

[2] Kung, H. (2002). La mujer en el cristianismo. Madrid, España: Editorial Trotta. p. 16

[3] Blank, R. H. (1999). El Evangelio según Juan . St. Louis, Estados Unidos: Editorial Concordia.

[4] Santa Biblia Plenitud. (1994). Nashville, TN: Editorial Caribe.

[5] Ibíd. Febe probablemente fue quien tuvo la encomienda de llevar esta carta de Pablo desde Corinto a la Iglesia establecida en Roma. La descripción de Diaconiza para su ministerio resulta una traducción muy apropiada ya que se cree que Febe ocupaba una posición reconocida en la iglesia de Cencrea. Esta era una ciudad portuaria cerca de Corinto.

[6] Liandon, R. (2013). Los Generales de Dios. Buenos Aires ,Argentina: Editorial Peniel.

[7] Ibíd., p. 271

[8] Aimee entraba a los bares de prostitutas, a las barras de bebidas alcohólicas, a las peleas de boxeo y otros lugares a los que ningún predicador entraría jamás. Allí hacia promoción de sus servicios religiosos e invitaba a todos a asistir a los mismos donde presentaba a Cristo como la respuesta a la humanidad. La gente la quería muchísimo y la respetaba.

[9] Ibíd., p.272

[10] Ibíd., p. 319

[11]Torres, D. R. (1992). Historia de la Iglesia De Dios Pentecostal, M.I. Puerto Rico: Editorial Pentecostal.

[12] Santa Biblia Plenitud. (1994). Nashville, TN: Editorial Caribe. Efesios 4: 11-12 Ningún ministerio es más grande o más importante que otro. Todos son complementarios con el fin de edificar la Iglesia de Cristo.

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